apenas,
por el desenfoque de tu luz
y, en franca sintonía,
con la sutileza
que me corresponde,
voy a tu encuentro...
Con prontitud,
confieso que
me embebe y encandila
todo lo concerniente a tu lengua
y a su estela cristalina
que limpia su rastro de equilibrio
para volver a crearlo...
Me deja contenta
la virtud que se revela
en la espontaneidad
que nos mueve
el uno al otro...
La sabiduría
de haber atravesado
los campos inhóspitos de la razón
que hoy,
mortifica a todo revés...
En este ensamble
En este ensamble
entre tu talento
y la sumisión rendida
que va alcanzando el ángulo
de la simultaneidad...
Coexisten,
entre dos límites,
las formas de la energía
de tu piel y mi piel,
como una aurora boreal...