Vuelvo a tus ojos,
como el atajo al ingenio,
revistiendo la prisa
que descoloca al trayecto,
para darte alcance...
Rota la sonrisa
y se extiende la acogida;
se imparte, entreabierta,
balanceándose en la seda
que narra un momento
sin par...
Porque entrar en acción,
repartidos en el otro,
como tinta y papel,
descalabra la discordia;
refresca el hábito
de ensalzar el misterio...
Mi paz aflora
al leer la magia psíquica
que ensambla mi cuerpo
a la presunta fuente
de tu capricho...
Y aunque antes la palabra,
ahora el silencio
me recarga de tu ritmo;
me de la seguridad absoluta
del retorno...
Comprendo
lo que comprendes...
Ahora lo sé todo...
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