por reanudar el juego;
vuelves a bruñir la querencia,
recorriendo el torrente de luz
recorriendo el torrente de luz
del que se nutre
mi corazón inquieto...
Motivado,
incautas sus pertenencias
sin apenas tocarlas;
me cubres
con tu aliento sagrado
y acabo sin mi coraza...
Me marea
la conmoción;
el socorro que se adelanta
para herir el arco colorido
de mi sonrisa...
Mantienes a raya
cualquier intento de huir,
porque te aferras a lo que soy
con la fuerza del latido,
como el tren inasible de la vida...
Aprieto tu lengua contra la mía
hasta que haya un silencio colgante;
hasta que mi piel se ilumine
y la tuya vaya haciéndose parte...
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