lo que mueve mi ser,
no te conviene...
Tu atención
tiende a sostener
una vulnerabilidad excéntrica
que se enclava
en el más dulce vandalismo
con el que me vengo arriba...
Fuera de mí,
se sublevan mis atributos
y eres el único
que se atreve a sembrar
mi alma de motivos...
Ante tal provocación,
reacciono,
sin más...
La afinidad se desnuda
y, como los ojos de la luna
no me quito de encima...
Te como las ganas
con un vendaval de caricias,
mientras las fieras
de la seducción,
te proclaman...
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