que escapan de tu piel,
poco después
de atreverme a mirarte...
Se tragan el roce
que la desdibuja
y permiten que aprenda
a apartarme lo suficiente
para que fluyan delante
y, luego sentir
cómo se consumen
en el dintel de mi lengua...
El efecto de bucle,
acapara mi deseo
de volverlos a sostener,
insaciable,
como la luz aterciopelada
acaricia el diamante,
una y otra vez...
Refinada,
alcanzo el vacío
que coge las almas y los cuerpos,
para que ambos estados
en una misma frecuencia,
experimenten, al fin, el misterio
y su legado íntimo
en la entrega...
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