que los silencios
que se atrapan,
unos a otros,
no vuelven a soltarse...
Y así,
fluir sin tiempo,
como lo hace un manantial...
Tu suelo tumultuoso
y su afán,
atiende la sugerencia
de lanzarte a mis abismos,
mientras me reflejo
en tus colores...
Para, entrada la noche
y abierta mi piel,
me vayas calzando,
como un guante...Es tan fácil,
darte en el gusto
de romperme en tus aguas;
de esculpir una flor al desnudo
y, entonces,
mover el mundo
a nuestro favor,
sin decir una palabra...
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