me trepan tus columnas...
Cómo encumbran
cada estado,
mientras cambia de color
la energía
en la cosecha del alma...
Sacrifica la luz
ese refluir hacia el origen...
Se desplaza
entre torsiones suculentas
que oxigenan el despertar
de lo que tocas...
Deleitas,
con tu rubor, a mi sombra
con tu rubor, a mi sombra
y todos los espacios
saben
de tus brotes interminables;
de la experiencia que me tatúas
saben
de tus brotes interminables;
de la experiencia que me tatúas
en cada poro,
frenético...
con ese vapor caléndula,
al ir ascendiendo,
volcándote más de la cuenta
sobre mi mente...
Esbozo la interlocución
y canalizo, con esmero,
en tu lengua,
su repercusión perenne...
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