empecinado
en apropiarse de mi mundo;
en detenerlo de golpe...
Como un relámpago magnético
está,
consiguiendo cambiar el curso
de mis convicciones;
consumiendo las razones
en las que me amparo...
Te haces cargo...
Reconoces que,
al alumbrar, al unísono,
la turgencia,
los silencios olvidan su pasado,
dando paso a lo que sueñan...
Dejas que se muevan
tus aguas en las mías,
como encajes poderosos,
dejando pasar el brillo
a través de lo incierto...
Te muestras abierto
a estudiar la cartografía de mi piel;
a dejarme ver lo inquebrantable
de tu afán,
aleando las energías
para que crezcan en intensidad
y sólo puedan preguntar,
¿Cuándo, cómo y dónde...?
Reflejo,
epifanía,
eterno manantial de la noche...
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