que aduces que flechan,
sin piedad,
esa parte que desconoces...
Las que asaltan las razones,
rozando el coqueteo indiscriminado...
Tu piel juega a resistirse
y sólo tiende a tiritar
delante del misterio
que va reclamando por más...
Coincido
con el código de vehemencia
que viste el instante nebuloso,
su fragor,
instando el acomodo
para propiciar la emoción más dulce...
Obligada a una persecución,
ideada por una forma
que va perdiendo consistencia,
a medida que se funde con lo distinto,
voy,
cayendo en el éxtasis de una agudeza
que devora mi silencio
y conquista mi lengua sin filtro...
No hay comentarios:
Publicar un comentario