Percibo,
desesperada,
el ataque pronoico
que me dispensas,
que me dispensas,
cuando te sumerges en mi alma
con un desafío impropio,
pidiéndole a mi mente
mezclarse con tu mente,
complicándome la existencia
para salir al encuentro de tu carne...
Requisito indispensable,
adherir
al movimiento que frecuentas;
a la corriente
que se sabe,
al revés y al derecho,
tus apetencias...
Sonreír con la mirada,
cuando tus labios me acumulan
y me enfrasco
con el ofrecimiento
que me advierte
en trance,
haciendo caso omiso
haciendo caso omiso
de una realidad ignorante
de que lo que tenemos
pendula
entre final y comienzo...
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