lunes, 11 de mayo de 2026

Legítima Defensa

Confieso
sentirme atribulada;
víctima de una trampa mortal
al permitirte
meter tu cuerpo en el mío
y verlo tiritar,
embargado de éxtasis...

Como si algo 
insistiese en maniobrar
el peligro,
hasta las últimas consecuencias,
dando rienda suelta
a lo insospechado...

Albergo 
un silencio incompleto;
una luz imprecisa,
seguido por la constancia
de tu desvergüenza,
tatuándome el aspaviento del pecado
de transigir con tu sonrisa
y permanecer 
permeable a tu incursión inmoral...

Acabo, 
al descubierto,
indigna de mi actuar,
dirigiendo mi extensión
contra tu lengua,
a expensas de ese desquite
que sabe de condenar...

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