Lo que ronda mi interior
se parece a tus ojos;
se acumula,
antojadizo,
desbordándose;
me atosiga,
hilando una tesitura
que no para de enternecerme...
Es un algo que lo es todo...
Una abstracción dialogante
con la que elucubro un final
que no ha de tardar
en condenarme,
eternamente...
Una invitación
a rodar
por un vergel de sonrisas;
a suspenderse
en sus cromáticas retahílas...
Tú y yo,
tejiendo la paz,
con gentileza...
En su arduo recorrido
por mi lengua,
la compostura del gesto
se desmorona,
repitiendo ser feliz,
mientras se vuelve un desliz irrefrenable
que no se comporta...
No hay comentarios:
Publicar un comentario