Renuncio
a mi espacio personal,
cuando la tortura de tus ojos
se vuelve insoportable;
cuando la elegancia se deja ver,
alegando compartir
la misma línea argumental...
Disfruto
cómo te metes en mi piel,
empujándola hacia ti,
con tanto tino;
con ese arrullo revoltoso
que ya no lo es tanto
cuando abres un silencio
desde donde mana otro infinito...
Es que reunidos
por los núcleos axiales,
se va esculpiendo
un sendero al apocalipsis...
Y, profundamente humana,
lucho por desarmar
aquello que desentierras...
Bendito lujo
experimentar
el alero perspicaz
con que despliegas
aquello que desconozco...
Concentrar la armonía del cosmos
y sentirnos acaudalados
al ocupar el hueco del espejo
con la intromisión
que va dando tanto de sí
hasta hacerme sentir
señalada por tu presencia,
mientras se reparten tus fotones
por mi interior
y no me molesta....
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