un cielo que me acorrala
en cada esquina...
¡Qué villano!
A cuestas,
un llanto y un suspiro
y una herida
que sangra
y sangra...
Incontables vidas
que no me impiden registrar
su significado...
El pulso acelerado
que, cuando se percata
de que me miras,
no te perdona...
Un alma viajera,
volviéndose loca,
ideando un panorama,
de cuyo itinerario
no te desprendas...
Tengo una lengua,
vocalizando un romance
con tus nombres y efemérides
que espera desbordarse,
como un secreto a voces
y nunca te enteres...
No hay comentarios:
Publicar un comentario