el fulgor trenzado de las lenguas,
infundiéndose entre sí;
el calor vibrante,
Esta noche
el calor vibrante,
volcándose en el vértigo
de los cuerpos
compartiéndose,
preferentemente transversales...
Esta noche
y su largo abrazo de oscuridad,
silenciosa,
silenciosa,
cubre el exhibicionismo del desarme,
de arriba a abajo...
Y, a salvo, en ti,
noto la brizna de eternidad,
pasando por mi cuello y boca
en actitud de ofrenda...
Poderte ver
a través de lo que siento,
envuelta en el plasma
de un arresto
que me empuja a confirmar
ese poder que, despacio,
paso a paso,
con una leve apertura,
va alzando el telón de la mente...
con una leve apertura,
va alzando el telón de la mente...
El umbral
de una sola distancia...
Distingues mi lengua
integrada en la tuya,
creando una realidad diferente
y te remites al silencio
que es el aliciente
de la manifestación del alma...
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