sin vacilación...
Como el aire,
mantener la posición,
clicando la contraseña
que invalida
cualquier movimiento en falso...
Indudablemente,
convivir con tu lengua
es algo que disfruto...
Vivir,
dándole apetito
para que se devore
mis secuencias;
mis pulsiones,
mereciendo la pena sentirte,
profundo...
Es que corre
tu rima molecular
por debajo de mi piel...
La elegancia y esbeltez,
grabada, a pulso,
en tu sinfonía,
viene, siempre, llegando
a mi ventana...
Llevo,
de las pestañas,
colgando
tu provocación indecible;
tu provocación indecible;
de mis labios, el rubor
y, de mi garganta,
el trago copioso del fin...
Me muero de ganas
de hundir, en tus ojos,
la vastedad de mis sueños;
cada una de las marcas
que definen quien soy...
Un paseo espiritual
donde alma y cuerpo
encarnen, en plural,
el reto de la culminación...
(Publicado el 05.07.26 a las 16.22 hrs)
No hay comentarios:
Publicar un comentario