Aporto de mi cosecha,
con la gracia genuina
que me antecede
y sus variantes,
haciendo de las suyas...y sus variantes,
Cuando te pincho
y, apartado de tu orgullo,
muestras tus cartas,
confesándomelo...
No te puedes resistir,
a repasar,
a pulso, las destrezas,
cuando te hablo y encallas;
a sucumbir
a las ráfagas magnéticas
que irradio,
mientras la percepción
y la euforia se manifiestan,
como la canción del arcoíris...
Cumplo con replicarlo
en un devenir que explicite
que, también, experimentada,
pinto el aire...
Y que voy a insistir
en que te lo adjudiques,
aunque sea lo último que haga...
No hay comentarios:
Publicar un comentario