y tu porte exquisito
se coluden
para que, revolucionada,
me exponga
al filo de tu lengua
y se anuden las sombras
hasta que la sangre arda...
La sonrisa flota,
avanzando,
La sonrisa flota,
avanzando,
pausada,
hacia el umbral del entrelazamiento...
Estás temblando,
Estás temblando,
quitándome el aliento
y te empapo de mi energía,
mientras las complexiones
se mezclan;
crecen,
como tejidos de mimbre
entre los dedos del artesano...
Se van montando,
en el eje de la noche,
cuando madruga la postura
que excita el lugar
donde abunda el misterio
donde abunda el misterio
e incita el impulso incontenible
de un diálogo cuerpo a cuerpo...
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