atada a lo extraordinario de sentir
la contundencia
que, el reflejo de tus ojos,
va contándome acerca
de lo más profundo
que transitas...
Resbalo la consistencia
que me traslada,
directo, a la salida...
Porque amplificas
el rango visual de probabilidad
y lo apuntalas,
impulsando a mi sombra
por un suelo vertical...
Cuanto más te conozco,
más tiemblo
y, de par en par,
afloran
las fragancias afrodisíacas...
¿Qué derecho o atributo
te confía el universo
para honrar los cimientos
de mi oscuridad
y alterarla?
Porque, a pesar
de lo que le imputo,
tu mirada no rechista,
no rehúye responsabilidades,
sino que alude
el vicio de la palabra
y la virtud del gesto,
para seguir una dirección
que confluye
en un encuentro inolvidable...
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