parpadeas,
incorregible...
Y funciona...
La irreverencia
de tu tacto
desviste, sin vacilaciones,
las verdades
donde transmuta mi lengua...
El arco planetario
se deforma
por tu inclinación absurda
de quitarme de tus ojos...
Vibran
mis cuerdas,
mis curvas...
Y entono
las oscilaciones
que ondean,
incesantes,
concéntricas
por alcanzar tu sombra...
Me das la razón,
cuando moldeas
un poema en mi boca,
muy amada
y un dueto de almas
va constelando fuego y aire...
Se traga mi piel
el orgullo
que va carcomiéndose,
sin compasión,
tu proximidad insalvable...
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