te muestra el síntoma
de lo que, conjuntamente,
padecemos...
Percibo cómo
se acomoda al parpadeo,
sujeto de interés
de tu orgullo indeleble...
Tal vez
se queda abierta
la entrada a mi interior,
mientras la envuelves
con tu lengua...
Porque una historia inconclusa
Porque una historia inconclusa
se me revela,
diciendo quédate
diciendo quédate
y me quedo pegada
al tono dulce de tu silencio
que crece,
mientras prospero...
Me haces renacer en mí
y me autorevelo
imponderable,
atemporal...
Me lees, fluida
y no se revierte la condición...
Es más,
tu piel responde
a la concatenación sutil
de acontecimientos
en coincidencia;
a la colisión de los cuerpos
en masa;
a cada interrogante
a cada interrogante
que anuda mis pasos...
Me das aire al besarme...
Dejas
que descubra, por fin,
del amor,
el verdadero significado,
amándome...
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