en su afán
de llevar a cabo
su periplo por tus dedos...
De ir, también,
por tu silencio;
por la opción de tomarte,
por tu silencio;
por la opción de tomarte,
y no soltarte...
De caer, contigo
inevitable,
en la ración fatal
de sentir sin frenos...
Muerdo la penumbra,
hasta ahogar ese deseo tuyo,
compartido,
sincrónico,
de descender al fondo del océano
para desalojar, después,
la superficie planetaria...
Me tienes, arrebatada,
con la poesía en los labios,
mojando tu reflejo,
cada noche,
retratando mi lengua,
moviéndose a su antojo...
En tu lengua,
susurrando tu nombre,
poco a poco...
No hay comentarios:
Publicar un comentario