tu secreto mejor guardado
me escoge
para desvelarse,
a través la ventana
por la que salgo
convertida en tiempo...
Invierto
la riqueza de mi alma,
sembrando la motilidad
que me aproxima
a tu límite cósmico...
Empapada y flotante,
enfatizo tus ojos
para saborear cada uno
de sus minerales...
Invertida,
a tu medida,
poso mis labios
en la fuga ardiente
del saber hacer...
Se me da bien
sacar de tu pecho
un sinfín de claridades,
un suspiro;
tu nombre completo...
Y a ti y a mí,
yacer
para dar y recibir
la grandeza de la noche,
en su infinito lecho...
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