por saber desdibujar
los ayeres;
los paisajes banales
que suelen hacerse con lo mío...
Se pliega a tu toque
este traje raído
que cede su figura,
mientras le curas y lames...
La información
que sale de tu piel
es de alta frecuencia
y penetra,
con tal discreción
la anatomía de mi alma
que extrae la suavidad
y todo se torna salvaje...
Recurrente,
entre las vicisitudes,
elevas mi lengua
con un truco elegante
que confunde a la sombra...
Apoyo mi anatomía
en tu boca
que se inclina para concebir
un excelso mundo en ciernes,
a gran escala...
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