trashumo
por los ejes eólicos
con los que apuntas
y ejerces presión,
cada noche,
dibujándote sobre mi figura,
hasta que aparece, ante ti,
el código del alma…
Desmonto teorías,
mientras subrayas la química
que escribe la visión sonora
de este encuentro…
Embrujada,
por tu tacto polifónico
se va
bifurcando el silencio;
abriendo la puerta
del próximo ciclo…
Crudo y en llamas,
el principio,
despierta mis manías
para hacerlas mínimas
cuando estamos juntos…
Un orgasmo espiritual
reconcilia los mundos,
repartiendo ánimos
entre lágrimas de tinta
tras el enfoque alentador
que me das al contacto
con tu sonrisa…
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