Arde mi mente
al descubrir,
en el alfeizar del alma,
el poder oculto,
capaz de proveer la belleza
más elevada
y fundir los planos,
cuando se palpa el diluvio…
Viene,
asomándose
para precipitar ,
como un relámpago
en mi lengua…
Mientras,
cambia de esporádico a periódico
el impacto
y su dosis de indiscreción
no discrimina,
gobierna cada poro
para tornar la piel distendida
sin jamás enterar la intromisión…
No hay comentarios:
Publicar un comentario