A menudo sugieres
que tus caudales poéticos
braman,
a la luz de mis suspiros
y me reclamas sostenerlos
con la lengua…
Urdes la tajada
y alojada en los espacios
que se cuelan
que se abren
con motivo de tu paso…
Procedo a abrochar imprudencias,
a sobresaltos,
para coleccionar detractores
dentro del círculo
que no acepta
que tú y yo congeniamos,
desde el momento más arisco…
Haces que ni sobre ni falte,
cuando vas creando
el nexo insoportable
que defiendes…
Porque la sagacidad
se extiende,
selecciona y articula la estrategia
hasta morir en el logro irrevocable
del estado de transcendencia…
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