Adicta
al festín caleidoscópico
con el que retorno
desde allí,
donde me pierdo…
Respondo a tu deseo
y la acepción se define
en un sinfín de formas
que mojan
la agitación de mi cuerpo…
El contacto no interviene
y la exultación más humana
concede escapar de la realidad
al sentido,
para amparar el giro
que alberga las lenguas
en un coloquio magistral…
Tengo a buen recaudo
la afición
por doblegar la renuncia;
el hábito
de envolver lo que pronuncias,
arrebatando la atención
en grado máximo…
Las palabras
profetizan;
son enjambres
extraviados en el juicio
de una escucha
que resulta ser el resorte
para apartarme de su vista…
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