Anidas la zona
que evacúa la atracción,
inquietando concurrencias,
donde tienes
asida la condición
de saberme a mi aire,
mientras avanzas
sin vergüenza…
La duda es
un periplo a transitar
sin soslayar;
un lapso
que acredita la consecución
de lo imposible…
Es tu lengua
la selección natural
que riega mis ojos
con esa claridad infinita
que al imbuirme de todo,
te comprende…
Abrasas la reacción de mi espalda,
cuando decrece la sombra
y contraigo el silencio
sin dispersión,
mientras desangra
una irracional zozobra…
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