y la trepas
de manera deslumbrante,
la conviertes a conveniencia...
Descartas
abandonar el impulso,
sin borrar la dulzura
sin borrar la dulzura
de tu sensible exploración...
Una vez más,
escoges
el gozo del instante
y su carrusel de sensaciones...
Tu mirada me alcanza,
resuelves ser
el faro que agradezco
en la tormenta;
el remolino de colores,
invitándome a sonreír...
Aclaras los matices
del movimiento y su energía...
del movimiento y su energía...
¡Puedo sentirte
y tú, a mí!
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