En un pacto con la noche,
el aura de tu lenguase propone
desarmar la realidad
y toda certeza;
desatornillar su geografía,
su flora y fauna,
su mitología,
de mi cabeza...
Para que,
desvanecida
por el estímulo de amarte,
vaya perdiendo
la noción del tiempo...
Abandonarme
y dejarme llevar
por ritmo de tu cosmos...
Beber, a sorbos,
la soledad compartida;
tocar la sensibilidad
del alma;
cavilar acerca del destino
y brindar por ello...
Reflexionar, con rigor,
sobre el deseo de tu piel
y, contra ella,
responder la interrogante fugaz
de cuántas vidas me quedan,
mientras me voy,
muriendo de placer...
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