de mi aire,
la contradicción;
te la impregnas
la contradicción;
te la impregnas
y sacas a relucir la súplica:
Piérdete en el deseo errante
de mi corazón...
Estar tan cerca
de lo que te plazca,
Estar tan cerca
de lo que te plazca,
te da a conocer
la gracia de convertirte
en el airoso artífice de mi costumbre
por coleccionar palabras...
Dardo, acierto y marca
movido por mi lengua sibarita...
Te recreas
en el perfume del presente,
donde retumba la fantasía
a la que te expones,
seguido,
ante lo que deseo...
Zozobro en tu horizonte,
mientras desencadeno
el apetito inconfesable
que agita la nimiedad
para dejar al descubierto la herida...
Yo
para dejar al descubierto la herida...
Yo
tan incierta,
un soplo de poesía
a tu espera
un soplo de poesía
a tu espera
y tú
tan lleno de la energía
que, todo, lo penetra...
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