en la ingravidez más pura,
Seguros del desvarío,
extirpados del mundo,
escribiendo un hito planetario,
en conjunto...
Ajenos al tiempo,
se sostienen
sin extraviar el rumbo,
mientras define su tramo,
la desenvoltura
a una velocidad diferente...
Seguros del desvarío,
de repente, los cuerpos,
se vuelcan,
como rizo u onda
como rizo u onda
en el cuenco espacial,
mientras descubro que, oculto,
ya trajinas el interior de mi baúl...
De gira por la cercanía,
modelas la luz
y la sombra
de un modo tan peculiar
que incides en lo que hago
sin que perturbe la motivación...
Te empecinas
en curvar mi discurso
con un punto de vista renovado
y marcar, así,
con un trozo de ti,
mi estructura mental...
Mi diario de arena
considera tallar, a pulso,
tu coraje,
memorizando
memorizando
la superficie de tus labios...
Retozar en tu lengua,
hasta rodar por el flujo
de su fuego danzante
y contemplar cómo juegan
los colores imposibles
con mis astros...
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