sábado, 11 de abril de 2026

Adrede

Deliberado,
agotas las fuentes
que desafían tu arquitectura,
volviéndose premeditada
la maniobra
con la que anudas los andamios 
que logran perpetrarte...

La embriaguez escarlata
que te sugiere 
engarzarse con mis restos,
empeora,
si mi resistencia colabora
con la lectura de mis poros...

Encajan las letras mudas
y tus balbuceos,
mientras mis ojos
van aliándose con cada sonrisa,
deslizando,
a hurtadillas,
la instante menos incómodo...

Suelo sorprenderme,
de tal modo
al exhortar la impertinencia
que lo que no ves, se derrite
y sólo se percibe
lengua con lengua...

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