agotas las fuentes
que desafían tu arquitectura,
volviéndose premeditada
la maniobra
con la que anudas los andamios
que logran perpetrarte...
La embriaguez escarlata
que te sugiere
engarzarse con mis restos,
empeora,
si mi resistencia colabora
empeora,
si mi resistencia colabora
con la lectura de mis poros...
Encajan las letras mudas
y tus balbuceos,
y tus balbuceos,
mientras mis ojos
van aliándose con cada sonrisa,
deslizando,
a hurtadillas,
a hurtadillas,
la instante menos incómodo...
Suelo sorprenderme,
Suelo sorprenderme,
de tal modo
al exhortar la impertinencia
al exhortar la impertinencia
que lo que no ves, se derrite
y sólo se percibe
lengua con lengua...
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