sin pudor alguno,
hiperlaxa,
alcanza todas las dimensiones
de tu esencia;
las recorre,
en todas direcciones,
hasta hallarte despierto...
Pronuncia el desafío secreto
e insiste
en derribar los muros
que separan, sin tregua,
que separan, sin tregua,
tu mundo y el mío...
Susceptible a mi ataque,
un periplo se pone por delante,
condenado a hacerse de tu intención
y morder la distancia...
Pierdes tu carne
entre el brillo y el agua,
con la que me distribuyo,
anunciándote un resultado
con el que se queda
relamiéndose de agrado
todo lo tuyo...
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