naturalmente,
tu roce
a mi lengua
y asgo,
firme,
la información
que mantienes a raya,
mientras me coges de la mano...
Modulas los límites,
cuando te leo en voz alta
y la pirueta del alma
es un festín de mariposas
en el juego
de habitar las ruinas...
Qué sano
perder la razón
y descubrir la belleza
de unos ojos
en la conquista de cada detalle...
Goloso, el silencio, lame,
de tus labios,
la dulzura
que desemboca
en la fascinación
al reunirse
tus manos y mi cintura...
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