Me recuesto en tu lengua,
tras el arduo periplo
que puso a rodar
el coraje de saberte dentro...
Tocas mi alma y mi cuerpo
y lo más selecto se impone...
Retrocede lo superficial
e, invadida por
el arrebato;
el escándalo de conjugar
el verbo de los sentidos...
La sensibilidad
que percibo
en el punto de mira,
va templando melancolías
e, indómita, descubre,
entre tú y yo,
lo mejor...
Este flujo y fricción,
a contracorriente,
inspira acrobacias imposibles
que sólo exhiben
lo complacidos
que se hallan dos cuerpos,
conscientes del mismo instante,
incólume,
que los sostiene...
No hay comentarios:
Publicar un comentario