la tentación
a punto;
ese encanto intelectual
que detesta
despojarse de su irreverencia,
en su mejor momento...
Y me lo das
y dejo que venga,
hasta desbordarme de júbilo...
Provista del caos
y devuelta
a esa fracción espeluznante
que es tu lengua...
Con la impertinencia de la espiral,
haciéndose cargo
de mis ondas cerebrales,
te percibo, tan adentro...
Sin aviso,
abres mis ventanas,
abrazando el fulgor
que despido,
aunando voluntades...
Exaltadas mis hormonas
decantan lo exclusivo,
grotesco y territorial
de tomarte...
Aprendo a amarte,
mientras calmas
demonios y fantasmas...
Y cuando desaparezco
delante tuyo,
delante tuyo,
cobra sentido
el descarte confidencial...
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