a tus dominios orbitales,
la cercanía se complace
la cercanía se complace
en atravesar mi pecho,
de una pasada
y caer
ante la irresistible domadura
de tu lengua...
Sin más remedio,
mis aguas,
como racimos de luz
se inquietan y te llaman...
Pegado a mi composición;
con la concepción de gozo
en la piel,
temblando
entre escalofríos...
Me toca el calor
de la música carmesí
y danzo...
Te gusta
verme derretir
en tu cósmico paraíso...