y tiento a tus ojos
con sensualidad innegable...
Redondeo las esquinas del fracaso,
coordinando el arrojo
Te doy y me das,
Hay un día
en que tu afluente
confluye con mi lengua
para dejarte sentir mis labios
repletos de armonía...
Y atrás
se queda el inventario
de tus actitudes,
mientras tartamudea el silencio
frente a ese amplio impulso
que no acabas de entender...
Te doy y me das,
de modo convulso,
a medida que atravesamos
a medida que atravesamos
las capas azules del universo...
Tal vez,
en un arrebato me confías
tu página secreta...
Y me desangro al verte
escribirlo, firme,
por debajo de la piel...
en que tu afluente
confluye con mi lengua
y te rindes
para no perder...
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