en que me distraiga
y me tumbe
sobre la pausa y su poder...
El instante del vértigo
me arraiga a la gentileza
que permite que la suspensión
dé gozo a mi temperamento...
Retozo en tu respiración
y luego,
en cámara lenta,
retomo la acrobacia
y luego,
en cámara lenta,
retomo la acrobacia
con la que rezumo colores vibrantes...
Corro el riesgo de allegarme
a tu fuente anatómica,
mientras el torbellino
se llueve,
hasta los huesos,
arrastrándome a la guarida,
hasta los huesos,
arrastrándome a la guarida,
donde, repentinamente,
explotan las cuerpos...
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