viernes, 12 de julio de 2019

Adorarte

Te escucho tararear el rocío,
con tus campanas de cristal abrazándome,
encandilando el botón florecido
de mi alma…

Me acorrala
tu reflejo de hondo resplandor;
la ausencia cómplice de lo material
y su fugaz redada…

Siento
que con municiones espirituales
cargas mi silencio,
parapetado en el roce,
renuente del hambre de sigilo,
en péndulo de insinuación y enfoque…

Se enzarzan las pieles inefables,
candor y brillo,
en un aposento saturado de estrellas,
revueltos en la copa del índigo fuego
con la que brinda la noche
sus magnitudes eternas…

Correr por tus aguas verbales
es vaciar ese arrebato de asirme
al instante que me redime
de este crimen inexorable…

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