lunes, 27 de agosto de 2018

Secuestros

Bombea dulce y reluciente
el negro del café de la tarde
el halo de tu latido…

Me secuestra
el territorio ceñido
por tu desnudez sangrante…

Al filo de las horas,
tu glosario concita el indulto del silencio
y su brillo exuberante me estimula…

Me muestras la preñez de los sueños,
el agua sostenida de la luna
y el zafiro incrustado en tu lengua…

Fuera los subterfugios,
tu soberana escultura de riqueza invencible
borda con resplandor profuso
la piedra enceguecida de mi pluma…

Tus cálidos escenarios
sobreponen su claridad etérea
y deshojan la voz del tiempo
en mi saliva…

El nacimiento del infinito
cabe en el verso fugado
de los estuarios cardinales
que nos transitan…

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