Extraes lo imperceptible
que late entrelíneas;
mi excentricidad maximizada,
por las rutas ondulatorias
que generas
con la regularidad de tu lengua;
su polivalencia,
entremezcla frío y calor
con estirones eléctricos que incitan
una reyerta de átomos en irresistible fusión…
En cámara lenta,
conectas mis partículas
a tu dulce partitura,
y me esparzo,
como un pentagrama de soles
que duplica la abstracción…
El oficio del silencio
tañe en cada gesto tuyo,
un rebote jadeante,
secuenciando en mi boca la seducción;
rigidez desatada,
extrañamente latente…
Montada en colores y tonos
se mueve mi alma en travesía única;
en un acuerdo de adrenalina pura
con el presente…
Pules todos mis diamantes
con los ojos de la mente
y el corazón del sueño,
nos procura en el mismo lugar;
rendidos,
amantes
para siempre…
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