se enrosca a la emoción
que revela mi gesto,
cuando desvanezco
en el placer
de caer
en el péndulo de tu lengua...
Tardía, la precaución;
precoz, el alcance,
precoz, el alcance,
abordan la desenvoltura
que va encontrando
el caudal de mi carne,
abierto...
Se me aferra el silencio
y sigo, serena,
la indicación de agolparme,
la indicación de agolparme,
temblorosa,
con la virtud sedienta,
con la virtud sedienta,
al mismo instante
que la vas generando...
Sin apartarme
me entrego,
me entrego,
en pleno vuelo,
de plano
de plano
al margen de error
que no desconoce la flor
del áureo pétalo...