Me elevo a través de los azules humeantes
que desprende tu lengua,
mientras consigue descifrarme
y en su osadía de desvestirme entera,
transmutarme en las vibraciones instintivas
que van corrigiendo los tonos,
modulando el arqueo de la sombra;
la velocidad que agita el acorde
y la vuelve fúlgida y constante…
Me siento acontecer en tus ojos,
en su luz sedosa
que me prolonga en tus dimensiones;
centellear a tu costado,
mientras doy el salto que aviva el candor de la noche
y saborea tu embrujo, en regocijo puro,
exudándote…
Los movimientos vivaces
sostienen con fuerza la polifonía del silencio
y entre mis labios de estrella
te veo nacer de nuevo…
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