Rastreador compulsivo
de silencios,
me emprendes...Se lo que pretendes,
desde el principio
y lo enfrento...
Eres,
siempre,
mi mejor lectura;
sin duda,
la que se lleva toda mi atención;
por la que mi alma
sobrevive,
alimentando mi expresión...
En el claro infalible
de tu abrazo
me poso
y permanezco,
sin tiempo,
cálida y protegida,
salida de tus ojos,
tan mágica,
tan sutil...
Lo que quieres de mí
te lo doy...
Y me siento
esculpida en tu lengua;
perdida en tu gesto de fascinación...
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