Excesivo,
me arrojas
a tu apartado postal,
sin remitente...
Tu acción temeraria
me perjudica;
me obligas
a salir de mí misma;
a enfrentar la polución
de una forma de ser diferente...
Recoges,
intempestivo,
todos mis horizontes
y el despiste cobra sentido
si te acercas...
Te siento respirar,
el austro de mi alma,
detrás del silencio más íntimo...
Lo mismo el roce
con el que tatúas mi lengua,
repite, incansable,
su verdad...
Mientras va
sobresaltándose el pecho,
que reconoce
que morir en tus brazos
es la muestra innegable
de que no hay nada
que nos pueda separar...
No hay comentarios:
Publicar un comentario