Me inundas de tu energía,
mientras va concentrándose,
en mi interior,
el divino conflicto...Tu clima salvaje
merodea mis sentidos;
se comporta,
como el viento
que no para de empujar
hacia adelante...
Tus dedos fulminantes
rebosan temeridad;
agotan cualquier intento
agotan cualquier intento
de escape...
Liberas a tu bestia
en mis llanuras,
la percibo letal...
Ay, ese paisaje
en tus labios
rodea mis latidos,
se me clava
sin terminar de aparecer...
sin terminar de aparecer...
La trampa de tu piel
raíz selvática,
domina mis espacios
y, el tiempo,
como una luz violenta
va alimentando
este río fiero de esperanza...
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