de la voluntad expresada,
el peligro es inminente...
Aliciente, el estupor,
cuando admito
que mi boca
pronuncie tu nombre
y se transforme
en el paraíso de las palabras...
Bañada por la luminosidad
que desprendes,
deduces que te soy,
sin temor a equivocarte...
Un pálpito de totalidad
que está haciéndose
con tu alma;
la chispa
que destila arrebato...
Y, afanosa del regocijo,
tu piel es un insulto
a toda percepción;
el áurea espiral
que se identifica,
como desvelo semejante...
a toda percepción;
el áurea espiral
que se identifica,
como desvelo semejante...
Tus labios, el camino
hacia lo que me lee y dicta,
como espejo e imagen...
No hay comentarios:
Publicar un comentario